DIARIO JUDICIAL (INFORME IN VOCE)
Informe In Voce 10/09/2006 (DiarioJudicial.com)VOLVER AL FUTURO. Y sí, parece de ciencia ficción. Nuestros periodistas leían incrédulos y sorprendidos. En un extraño comunicado el área de prensa del Colegio Público de Abogados de la Capital Federal informaba a sus matriculados y a los medios que cubren habitualmente el quehacer vinculado con los abogados, que representantes del gremio de UTEDYC -que nuclea a parte de los empleados del CPACF- estaban difundiendo que el presidente Rizzo les había ofrecido dinero a cambio de desactivar la protesta de los trabajadores. Lo sorprendente era que el comunicado, además de desmentir tajantemente la versión de los gremialistas, literalmente amenazaba, por anticipado, a quienes se atrevieran a difundir el tema: "Esa es una mentira enorme y una versión disparatada. No hubo, ni habrá, ninguna oferta de ese tipo. Lo desmiento rotunda y terminantemente. Y con la certeza que me da la verdad, demandaré a quien reproduzca esa calumnia. Desde ya adelanto que la reparación civil -además de la condena penal, que descuento- con que termine ese juicio será ingresada en su totalidad a las arcas del Colegio Público de Abogados. No se está ofendiendo ni calumniando a Rizzo sino a todos los abogados honestos, probos y comprometidos con la defensa de nuestros intereses y de la Constitución Nacional. No lo vamos a permitir". El comunicado terminaba en forma inquietante: "una hora después de que esa calumnia sea reproducida presentaré la demanda". Censura previa, ataque de ira, visión de futuro. cada uno le pondrá el título que más le cuadre. Lo que denota esa presión dislocada y preventiva hacia el medio que ose publicar la noticia sobre una supuesta calumnia, es una escasez de amplitud de miras y un hondo sentido del valor de la bravuconada como herramienta de presión. En tal caso debería primero buscar al responsable de la supuesta calumnia original.
Por su apuro en impedir que Diario Judicial.com publique en su edición del día esa perlita periodística, omitió agraviarse por el supuesto calumniador, del que nada dice. Así queda al desnudo su única e interesada intención de que un medio no publique una noticia que él mismo propaló con su desmentida. Quienes desmenuzan lo escrito por los cuatro costados, ya pusieron la lupa sobre la declaración. El comunicado blande heroicamente que lo percibido como fruto de las victorias judiciales, engrosará las arcas del CPACF. Sin embargo tampoco dice nada acerca de quién pagará si llegara a perder, cosa muy probable como lo indica lajurisprudencia de la Corte Suprema que ampara la garantía constitucional de la libertad de prensa. Sería bueno también que el ofrezca su bolsillo privado y no el patrimonio de los matriculados como garantía de la eventual condena y sus costas. En tal caso si el titular del Colegio se sintió calumniado, injuriado y agraviado, las acciones legales debería dirigirlas en contra quienes profirieron los dichos que lo afectan. A su vez, éstos, ante una querella por calumnias podrían, si tienen con qué, acreditar la "exceptio veritatis" y al parecer son más de dos los que dicen ser testigos del episodio. Habrá que sacar cuentas de cuántas cuentas habrá que pagar, quién lo hará y bajo qué conceptos. La estrategia jurídica esbozada es a todas luces errada. Demandar al mensajero en vez de al generador del hecho, debilita su rimbombante queja. Pero peor aún es la estrategia mediática escogida. Logrando que una noticia breve y del montón se transformara en 2 noticias de primera plana y en la columna que aquí se lee. No es la primera vez que Diario Judicial.com publica los dichos de uno y los dichos de otro ante algún conflicto, pero la efervescente enjundia con que personal del Colegio hostilizó al único periodista presente en la movida tarde del CPACF -que incluyó la impresionante presencia de la infantería de la federal con escudos y todo- y la posterior visita de (des)cortesía a la sala de periodistas del Palacio para "ablandar" a nuestros cronistas acreditados, sin duda logró amplificar el episodio y darle algún viso de credibilidad a la versión gremial.
Por su apuro en impedir que Diario Judicial.com publique en su edición del día esa perlita periodística, omitió agraviarse por el supuesto calumniador, del que nada dice. Así queda al desnudo su única e interesada intención de que un medio no publique una noticia que él mismo propaló con su desmentida. Quienes desmenuzan lo escrito por los cuatro costados, ya pusieron la lupa sobre la declaración. El comunicado blande heroicamente que lo percibido como fruto de las victorias judiciales, engrosará las arcas del CPACF. Sin embargo tampoco dice nada acerca de quién pagará si llegara a perder, cosa muy probable como lo indica lajurisprudencia de la Corte Suprema que ampara la garantía constitucional de la libertad de prensa. Sería bueno también que el ofrezca su bolsillo privado y no el patrimonio de los matriculados como garantía de la eventual condena y sus costas. En tal caso si el titular del Colegio se sintió calumniado, injuriado y agraviado, las acciones legales debería dirigirlas en contra quienes profirieron los dichos que lo afectan. A su vez, éstos, ante una querella por calumnias podrían, si tienen con qué, acreditar la "exceptio veritatis" y al parecer son más de dos los que dicen ser testigos del episodio. Habrá que sacar cuentas de cuántas cuentas habrá que pagar, quién lo hará y bajo qué conceptos. La estrategia jurídica esbozada es a todas luces errada. Demandar al mensajero en vez de al generador del hecho, debilita su rimbombante queja. Pero peor aún es la estrategia mediática escogida. Logrando que una noticia breve y del montón se transformara en 2 noticias de primera plana y en la columna que aquí se lee. No es la primera vez que Diario Judicial.com publica los dichos de uno y los dichos de otro ante algún conflicto, pero la efervescente enjundia con que personal del Colegio hostilizó al único periodista presente en la movida tarde del CPACF -que incluyó la impresionante presencia de la infantería de la federal con escudos y todo- y la posterior visita de (des)cortesía a la sala de periodistas del Palacio para "ablandar" a nuestros cronistas acreditados, sin duda logró amplificar el episodio y darle algún viso de credibilidad a la versión gremial.

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